Un pelícano, reducido a una forma.
El contraluz borra los detalles, dejando solo una silueta suspendida entre el oro y el azul, en algún lugar entre el Caribe y el golfo de México.
El ave parece pesada, casi torpe. Sin embargo, en esta economía de líneas, se vuelve gráfica, casi elegante.
Una majestuosidad imperfecta, asumida.
La impresión está cuidadosamente realizada en México.