La perturbación. Miramos el agua, pero vemos el bosque. La superficie es aceitosa, deformada por una corriente lenta que retuerce los troncos. No es una imagen nítida; es materia orgánica que se descompone bajo el espejo. Los colores se mezclan, no por estética, sino por la simple física de la luz sobre un líquido inestable. Si se toca, la ilusión se rompe.
La impresión está cuidadosamente realizada en México.