La erosión. Esta roca está ahí desde hace siglos, indiferente. La nube encima, en cambio, no es más que un accidente de vapor que desaparecerá en el transcurso de una hora. La arena conserva la huella de la marea descendente, húmeda y compacta. Es un encuentro desigual entre lo que permanece y lo que pasa. El paisaje no necesita espectador para existir; simplemente soporta el tiempo y el viento.
La impresión está cuidadosamente realizada en México.