El impacto. El cuerpo queda suspendido, congelado en ese segundo en el que ya no toca nada. Ha dejado el concreto ardiente para entrar en el vacío. Abajo, el agua aún no es un refugio; es una superficie dura que espera el golpe. El hombre está solo con su trayectoria. Es un momento de quiebre, un paréntesis físico entre la seguridad de la tierra firme y el riesgo de la caída.
La impresión está cuidadosamente realizada en México.