El trayecto. La moto sirve para avanzar, no para exhibirse. Comparten el asiento, la mirada fija en la carretera, cargados con sus compras. Es la vida cotidiana la que rueda, con sus bolsas de plástico y sus cascos gastados por el uso. La calle es su escenario, no una postal. Van de un punto A a un punto B, y la imagen captura ese entre-dos, el esfuerzo ordinario de la vida que circula.
La impresión está cuidadosamente realizada en México.