El blanco. La nieve lo ha cubierto todo, alisando las asperezas violentas del terreno. Es un desierto frío, cegador, hostil a la vida. Nada crece, nada se mueve; los sonidos quedan amortiguados por el espesor de la capa. Las grietas son trampas ocultas bajo una belleza aparente. Aquí, el paisaje no colabora: se congela en una forma provisional hasta el deshielo.
La impresión está cuidadosamente realizada en México.