Esta impresión adopta un audaz punto de vista cenital para transformar una escena de comercio flotante en una composición puramente gráfica. Las tablas de madera pintadas con colores vivos —amarillo solar, rojo y azul— dibujan una geometría abstracta sobre la cual se desarrolla una escena de la vida cotidiana. Lejos del folclore habitual, la imagen captura el instante fugaz de una transacción, congelando el gesto y la presencia humana en medio de cubetas de bebidas heladas y del agua oscura.
La impresión está cuidadosamente realizada en México.